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Suelo Fértil Mieres Asturias

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Sotiello,
Gijón, Asturias
 

¿Cómo construir un suelo fértil?

El suelo del jardín

Cada proyecto concebido para las diferentes áreas de nuestro terreno, con propósitos de cultivos o jardines, comienza con un reconocimiento del suelo y su aptitud productiva, como primer paso.

Una simple ojeada nos dirá muchas cosas, si aprendemos a distinguir sus componentes y el porcentaje presente de cada uno, así como la forma en que se distribuyen, como veremos más adelante. Sus tendencias dependen en gran parte del contexto geográfico en que se encuentran, pero cada suelo tiene también particularidades que lo hacen único y especial.

El conocimiento de nuestro terreno nos permitirá obtener de él respuestas muy satisfactorias, que en la medida de nuestra disposición a entender sus procesos se harán más amables. Su lenguaje es muy simple, en lo que a textura se refiere, como primer acercamiento a la correlación de los diferentes tipos de suelo y su respectivo potencial productivo. Un conocimiento más exhaustivo y profundo requiere de un análisis químico, como ya hemos señalado en anteriores ediciones.

Textura del suelo del jardín

Cuando se quiere tener éxito en una explotación agrícola haciendo uso de diferentes prácticas culturales, como labores del suelo, fertilizaciones, enmiendas, riegos y otros, es preciso contar, primeramente, con un conocimiento adecuado de las propiedades físicas y químicas del suelo, lo que redundará en su comportamiento biológico.

Sin duda, la textura es una de las propiedades físicas de mayor importancia. Los agricultores están al tanto de lo que esto significa, pues han llegado a distinguir los suelos pesados, los sueltos, los arenosos, los francos y los arcillosos, además de una infinidad de combinaciones. Cada uno conlleva mayores o menores labores.

Técnicamente, la textura es una propiedad que se refiere a la clasificación y proporción de las partículas del suelo, según el tamaño de ellas. La arena, el limo y la arcilla constituyen el elemento fino; la grava, casquijos y piedras, el elemento grueso o esqueleto del suelo.

No es frecuente encontrar suelos simplemente arenosos, o limosos o arcillosos, sino que están constituidos por una combinación porcentual de los tres tipos de partículas. Esto lleva a distinguir clases de texturas de acuerdo a los posibles porcentajes de la arena, el limo y la arcilla presentes en el terreno. Estas clases de textura tienen una extraordinaria importancia, ya que influyen en las propiedades físicas que determinan condiciones favorables o desfavorables para el desarrollo de las plantas, como son: aireación, infiltración, escurrimiento, retención de humedad, provisión de elementos nutritivos, facilidades en el laboreo y necesidades de riego, por nombrar al...

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Haga rendir su tierra

Rendimiento del bancal

Un sistema creado hace cientos de años es hoy una excelente solución para aprovechar al máximo su huerto y obtener hortalizas más grandes, fuertes y sanas.

Hablar de bancales significa remontarse ala China - milenaria y, más cerca en el tiempo, a los alrededores de París del 1800. Allí los campesinos franceses, al igual que los agricultores chinos, y forzados por la escasez de terreno cultivable, recurrieron a este `método que les permitió obtener el máximo provecho de la tierra.

Pese a que entonces en Occidente no se popularizaron, poco a poco se han ido, redescubriendo sus beneficios; hoy se está comenzando a aplicar con increíbles resultados, ya que el bancal permite reducir la distancia de plantación, entrega tos nutrientes necesarios para lograr productos más sanos, dé mayor tamaño y, por sobre todo, no contaminados.

Si usted busca la autosuficiencia con su huerto, lo más indicado es el cultivo en bancales, un nombre que puede sonar extraño a nuestros oídos, pero que en realidad es de fácil ejecución. Se trata de espacios para el cultivo que el ecocultor prepara con abono natural u orgánico.

Y para que pueda disfrutar de sus ventajas, averiguamos cómo se hacen dos tipos diferentes de ellos -el bancal profundo y el bancal en montón-, para, en el mínimo de terreno, obtener la mayor cantidad posible de productos hortícola.

El bancal profundo

Que es una labor sencilla, lo comprobará de inmediato, ya que lo único extraordinario es añadir al terreno el abono natural.

Para hacer un bancal profundo deberemos primero delimitar el terreno con cuatro, estacas en sus esquinas, uniéndolas con una cuerda tensa. Las proporciones más adecuadas son de 1,5 m de ancho y del largo que se desee, aunque lo mejores que no sobrepase los 6 m, para evitar dar vueltas demasiado largas para ir de un costado al otro, tentándose con la alternativa de cruzarlo caminando por sobre él; uno de los secretos para el éxito de un bancal es que jamás deberá ser pisado. Se trabaja siempre desde las orillas o mediante otros sistemas que explicaremos más adelante.

El terreno seleccionado debe picarse para ablandarlo, cubriéndolo luego con una capa de compost o estiércol, dependiendo de cuál de estos materiales tiene a su disposición.

Una vez realizada esta labor, deberemos dar vuelta la tierra, con el fin de dejar el estiércol o compost debajo. Para hacerlo en forma ordenada, se excava en uno de los extremos del bancal una zanja perpendicular a sus lados más largos, del ancho y la profundidad de la pala. La tierra extraída sé deposita fuera del terreno para utilizarla más tarde, y él fondo de la zanja se labra todo lo posible, para...

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